Autoconocimiento en mi expatriación: el duelo migratorio

duelo migratorio vivir en el extranjero

Ilustración por Karina Caro G.

Partir a vivir al extranjero, y en mi caso personal a Francia, conlleva ciertos bemoles psicológicos, que uno como mujer simplemente no puede obviar. Primero que todo, está comprobado que cuando hay una pérdida muy grande en la vida de las personas, siempre hay una etapa de “duelo”, independiente de lo que hayas perdido. Cuando partes al extranjero puedes vivir el llamado “duelo migratorio”. Eso, yo no lo sabía, quizás lo pude haber intuido, pero nunca lo asocié directamente a los diversos sentimientos, emociones y contradicciones que sentí en mis primeros años de expatriada.

“Muy buenas noches, señores pasajeros y bienvenidos al vuelo nº 8974 con destino a París, Francia”. Ese fue el comienzo de mi aventura, mi nueva vida me esperaba en Francia. Había tomado la decisión de dejar todo lo que tenía y había logrado en Chile, por apostar en la construcción de una nueva vida profesional y familiar junto a mi pareja. Pero lo que no sabía, era que desde ese momento empezaba a vivenciar lo que se denomina en psicología, el “duelo migratorio”.

El duelo migratorio afecta emocionalmente a la persona emigrante, poniendo a prueba sus recursos psicológicos y su capacidad de adaptación. Las emociones que se movilizan durante este proceso son ambiguas y es de crucial importancia llevar a cabo una buena elaboración de éstas, ya que de ello dependerá  el éxito del proceso. 

Existen cuatro características de este tipo de duelo, según la psiquiatra y profesora, Joseba Achotegui. La primera de ellas, es la de duelo múltiple, proceso en el que se pierden varios aspectos conocidos para la persona como lo es por ejemplo: la cotidianeidad, el confort y estabilidad de la familia y amigos, el idioma, las costumbres, el nivel socioeconómico, la identidad cultural, el apego con la tierra, los paisajes, colores, olores y la luminosidad, entre muchos otros. 

La segunda característica es la de duelo parcial, porque al contrario de los duelos por fallecimiento, éste no es irreversible, lo que lo hace aún más complicado. ¿Por qué más complicado? Porque puedes sentir emociones contradictorias, como tener muchos deseos de volver, pero al mismo tiempo pensar en todo lo que has invertido para llegar hasta donde estás, y saber que quizás lo perderías todo al regresar. Puedes tener nostalgia, idealizaciones irreales de tu cultura, país o entorno, dudas existenciales, etc. 

La tercera característica, se llama duelo recurrente, pues es una experiencia que se reactiva muy a menudo, por ejemplo, al ver una fotografía, al ver un recuerdo en redes sociales, con la llamada de algún familiar o amigo, al escuchar a alguien hablando tu idioma nativo, etc.

“Todas las personas que hemos decidido emigrar o expatriarse, para bien o para mal, vamos a cambiar, porque como hemos podido ver, está comprobado que la migración cambia a la persona y va a depender de ti y de tu red de apoyo, finalizar el proceso psicosocial y psicológico de buena forma.”

La cuarta característica se asocia a un duelo vinculado a aspectos infantiles muy arraigados. Como es sabido, la primera infancia, constituye para los seres humanos una edad sensible en la que se estructuran toda una serie de vínculos con las personas próximas, la lengua, el paisaje y la cultura que condiciona la forma en que se construye la personalidad. En la edad adulta, la personalidad ya está formada es por eso que cuando la persona emigra, ya está condicionada por lo que ha vivido en la infancia y, lógicamente, tendrá  más dificultades para adaptarse plenamente a la nueva situación. 

Les cuento todo esto, porque al comprender y conocer este proceso psicológico, completamente desconocido para mí, hasta ese entonces, es que pude darme cuenta de que los primeros años que viví en Francia, estuvieron marcados profundamente por este famoso “duelo migratorio”. Finalmente pude poner un título a esa montaña rusa de emociones que sentía recurrentemente. 

Muchas veces me sentí perdida, nostálgica, idealizaba mi país de origen y luego lo criticaba duramente, comparándolo con Francia. Negaba ciegamente las diferencias culturales, con decirles que los primeros meses, cuando me preguntaban cómo me sentía, y si era difícil para mí acostumbrarme al país, respondía tranquilamente que me sentía igual que en mi país, que no veía mayores diferencias.  Cuando en la realidad, hay miles de diferencias entre Chile y Francia, partiendo por las sociales, políticas, culturales y gastronómicas, pero yo no me daba cuenta, estaba en pleno duelo migratorio.

Dentro de los inmensos matices que uno puede sentir, y gracias a los diversos estudios que existen en torno a esta temática, se podrían resumir en seis las reacciones psicológicas más comunes y aquí te las cuento para que estén atentas. 

La primera reacción puede ser la negación, ver todo igual que en el país de origen, no sentirse afectado por el cambio. La segunda reacción es la proyección, ver que la gente es diferente y pensar que la de tú país de origen es mejor. La tercera es la idealización, pensar que la ciudad, el barrio y el país de origen es mejor y que todo en general es más lindo y bueno allá. 

La cuarta es el animismo, otorgarle a la lengua, a la cultura y al país atribuciones de rasgos humanos, como por ejemplo pensar que el idioma español es muy simpático y acogedor, al contrario de otros idiomas. La quinta es la formación reactiva, que significa rechazar la cultura de origen. La sexta es la racionalización, que significa separar el aspecto afectivo del cognitivo a fin de evitar el sufrimiento.

Para finalizar, me gustaría agregar que todas las personas que hemos decidido emigrar o expatriarse, para bien o para mal, vamos a cambiar, porque como hemos podido ver, está comprobado que la migración cambia a la persona y va a depender de ti y de tu red de apoyo, finalizar el proceso psicosocial y psicológico de buena forma. Por eso, si te sientes en una montaña rusa de emociones, te recomiendo te dejes acompañar por un psicólogo si es que puedes, y si no, que reflexiones en el proceso migratorio tomando en cuenta todas estas características. En mi caso personal, yo he visitado al psicólogo dos veces en estos cinco años de expatriación, la primera consulta fue por este proceso, pero la segunda te la contaré ya en otra columna, ya que es totalmente diferente. 

fernanda chávez welsh

2 comentarios en «Autoconocimiento en mi expatriación: el duelo migratorio»

  1. Me encanto esto del duelo que en realidad uno pasa y no te das cuenta por lo que estás atravesando , y en mi caso con mis hijas la primera ves pequeñas pero la segunda ya adolescentes es realmente difícil y si igual optamos por un psicólogo que nos ayude en está montaña rusa de emociones.
    Gracias ale por compartir y hacernos ver más claro el panorama que osamos cuando dejamos nuestro país y damos oso a otras culturas lengua etc .

    1. Hola María Soledad, muchísimas gracias por tu comentario. Es increible como muchas de nosotras hemos pasado por este proceso de Duelo Migratorio, pero no lo sabíamos, más bien pensábamos que era un problema personal. Afortunadamente estos temas poco a poco se van hablando y ya estamos siendo más conscientes que esta transición es parte “normal” de un proceso de adaptación al nuevo país. Con esta información en manos ya se puede tomar otro tipo de decisiones, como buscar ayuda para que nos guíen en este proceso. Bienvenida a la tribu y te deseamos mucha suerte con tus hijas. Un abrazo

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