Nunca imaginé que me convertiría en madre en el extranjero

Nunca imaginé que me convertiría en madre en el extranjero

Ilustración por Alejandra Aranda Castro.

Cuando nos enteramos de que nuestro primer bebé venía en camino, después del nerviosismo inicial, nos pusimos muy felices. Por una parte sientes esa tremenda alegría y emoción pero también experimentas una especie de miedo e incertidumbre. De una, nos cambió la vida. “Ya es hora de tomar las cosas más en serio pues un pequeño dependerá de nosotros”, nos dijimos, y desde ese momento cambió mi vida…

Cuando Carlos y yo éramos novios, hablamos sobre emigrar al extranjero, conocer otra cultura y vivir esa experiencia juntos, ya que tanto él como yo, habíamos tenido la oportunidad de hacerlo en lo individual por estudios. La verdad es que quedó sólo como un deseo de dos jóvenes aventureros.

Pero al enterarnos de que estábamos esperando un bebé, él lo tuvo claro desde un principio, quería darle más y mejores oportunidades. Qué mejor que una doble nacionalidad, que naciera en Canadá y que desde aquí se pudiera proyectar en su futuro.   Yo, en cambio, desde que supe que me convertiría en mamá fue como si algo en mí se hubiese transformado y ya no tenía interés alguno por la aventura o mudarme a otro país. 

Soñaba con mi parto en el agua, continuar viviendo en Puerto Vallarta, Jalisco, México, que estuviera siempre en contacto con el mar desde pequeñito, en nuestra cultura y lo más importante, estar rodeada de toda mi tribu que finalmente se convierten en tu red de apoyo, abuelas, tías, amigas.

Por todo esto, me fue sumamente difícil apoyar la idea de mi esposo, no podía ver en ese momento la foto completa y confieso que accedí porque en el fondo pensé que él no conseguiría hacer todos los  trámites que se requieren, y por supuesto, obtener un nuevo trabajo en Canadá en tan poco tiempo.  

Y sin involucrarme en el proceso, ya que le dije que él tenía que encargarse de los detalles, trazamos juntos un plan. Hicimos un tipo de contrato con todas mis peticiones, dejando muy en claro que si no funcionaba regresaríamos, me puse super exigente, porque en definitiva lo que yo sentía era miedo

Finalmente fue en octubre del 2016 que empezó esta aventura, cuando llegamos a Canadá, y unos meses más tarde nació mi hija Jahviera. La experiencia fue maravillosa, no tuve mi parto en el agua, fue algo mucho más convencional, en un hospital, pero todo superó mis expectativas, fue un parto realmente increíble. 

Tuve la fortuna de estar acompañada por mi madre, mi tía y unos días más tarde también por mi suegra, les agradezco infinitamente su apoyo, ya que la primera fase como madre primeriza y en el extranjero suele ser desafiante. Recuerdo perfectamente ese momento cuando mi madre ya se había regresado, y estaba mi suegra quedándose con nosotros, justo unos días después de que mi mamá se fuera, sufrí de hemorroides y creo que todo fue una cuestión emocional.

Ser mamá en el extranjero me ha servido para descubrir mis fortalezas en mi proceso de expatriación.

Pues ahí estaba yo, adolorida de los pezones, de las puntadas por el parto, desvelada y además ahora con una molestia horrible que ni yo sabía bien qué era. Y justo en un momento estábamos en la cocina platicando de lo más casual, y yo como si nada explicando mis molestias físicas, cuando de pronto mi suegra me abraza y yo no pude más. 

Empecé a llorar como niña chiquita, como cuando tu mamá te deja el primer día en el kinder; y es que la echaba mucho de menos. Sólo me dijo “hermosa, es tu tiempo, ahora te toca a ti ser la mamá” eso me marcó bastante, y el desahogarme con el llanto me sirvió para enfocarme en mi nuevo rol de madre.

Ser mamá en el extranjero me ha servido para descubrir mis fortalezas en mi proceso de expatriación. Y es que no sólo me cambió la vida al convertirme en madre, también en ese momento cambié de país, idioma y de cultura a una muy diferente a la mía. Justo en ese momento, en el que tienes más duda sobre el proceso de crecimiento y salud de tú bebé, en donde quieres preguntar de todo, me di cuenta que  mi nivel de inglés no era tan bueno como yo lo creía, ya que me sentía impedida de expresar mis ideas y emociones.

Después de todo este camino puedo decir que me siento muy orgullosa de mí, porque he vencido muchos miedos y barreras autoimpuestas, y observando mi vida en retrospectiva, agradezco infinitamente esta oportunidad. Si tú estás pasando por lo mismo, no tengas miedo, no te detengas, estás en el lugar correcto, por supuesto que habrán retos y lágrimas, pero todo siempre sirve para crecer, toma mi historia como ejemplo. 

Considero que una de las cosas importante que podrías hacer durante tu proceso de embarazo, es buscar organizaciones que ofrezcan servicios para futuras mamás, la idea es que conectes con otras mujeres que están pasando por lo mismo que tú. En el caso de que no existan en el lugar en el que te encuentras, busca apoyo virtual; afortunadamente en las redes sociales existen varios grupos de madres expatriadas. El sentirte parte de una tribu en donde puedas expresar tus sentimientos y aclarar tus dudas, será una gran herramienta para llevar tu proceso de crianza en el extranjero.  

Tal vez pensarás que al conocer a nuevas madres expatriadas en el lugar que vives o conectar con un nuevo círculo de mujeres que al igual que tú, han decidido dejar todo en su país por emprender una nueva vida en el extranjero, no se compara con el estar cerca de tu familia y de tu tribu. Créeme que muchas veces yo también lo he sentido así, porque me duele no estar cerca de mi familia cuando llegan las fechas importantes como el cumpleaños de mis hijas.

Sin embargo durante este tiempo he puesto todo mi esfuerzo en seguir adelante, en abrazar mis penas y nostalgias para aprender a vivir con ellas, no me limito a ignorarlas porque no es sano; pero le doy otra vuelta, ahora me enfoco en disfrutar del presente, en aprovechar  cada momento al máximo con mis hijas y mi esposo porque sé que no se repetirán. 

ABRIL GONZÁLEZ

13 comentarios en «Nunca imaginé que me convertiría en madre en el extranjero»

  1. Esperanza Landa Muñoz

    Excelente aportación Abril, generalmente las cosas que valen la pena no son fáciles. Tienes la gran fortuna que tu familia puede visitarte en Canadá, cuantas familias no se ven por décadas o en toda su vida. Muchos mueren y no vuelven a verlos.
    Los admiro y los respeto a ti y Carlos, un abrazo grande.

    1. Hola Esperanza,
      muchas gracias por tu comentario. Como bien dices las cosas que valen la pena en la vida a veces no son tan fáciles de conseguir, pero ahí tenemos que seguir en el camino para lograrlo. Esperamos que tu proceso de expatriación esté siendo bueno y que puedas ver todas las oportunidades que esto te brinda. Te dejamos un gran abrazo y bienvenida a estar tribu.

    2. Hola Esperanza! Muchas gracias por tus palabras, tienes toda la razón, el proceso no siempre es fácil pero al final del camino, el recorrido vale la pena. Te envío a ti también un gran abrazo y te deseo lo mejor!

    1. Muchas gracias Denice, me alegra que te haya gustado, ojalá que mi experiencia pueda ayudarte a sobrellevar mejor tu proceso de expatriación.
      Te envío un abrazo grande.

  2. Gracias por compartir tu experiencia, la verdad es que te encuentro toda la razón al hacer conscientes nuestras emociones y se hay ganas de llorar lo mejor es botar y no quedarnos con esa carga, soltar nuestra penas como también nuestras alegrías, yo estoy viviendo mi segundo embarazo esta vez fuera de chile y de verdad que es todo un desafío, una mochila gigante de emociones que se suma a todo este bello proceso de gestación. Un abrazo grande 🙂

    1. Hola Adriana,
      que alegría es recibir tu mensaje. Te deseamos todo lo mejor en esta nueva gestación, que todo este proceso te puedas sentir acompañada a pesar de la distancia, estamos segura de que podrás salir adelante con esta nueva maternidad. No olvides que aquí estamos como tribu para apoyarte en cualquier momento.
      Un abrazo muy grande para ti y tu bebé

    2. Hola Adriana! Muchas gracias por tu comentario, absolutamente de acuerdo contigo, pienso que el agua salada siempre es buena para sanar ya sea en lágrimas, sudor o mar! Te deseo lo mejor en tu embarazo ahora lejos de tu patria, espero que mi experiencia te ayude en tu proceso de expatriación, aquí estamos nosotras para apoyarte y acompañarte. Un abrazo enorme.

  3. Abrilita!! Si antes te admiraba ahora esto supera cualquier situación…eres una gran mujer, y un maravilloso ser humano…mis respetos para ti por este reto tan grande que has logrado afrontar con todo el amor para Carlos y tus hijas….todo mi cariño y admiración para ti! Un abrazo!
    Alejandra M.

  4. Me hiciste llorar amiga.. Conectando justo en el momento de ese gran abrazo donde todas necesitamos en ese proceso de comenzar a ser Mamá. Siempre he admirado la actitud que tienes y como fluyes.. Dios tiene sus caminos.. Y definitivamente era parte de su aventura familiar estar allá. Tqm.

    1. Hola Mafer, muchas gracias por tu comentario. Pues tienes mucha razón, un abrazo siempre nos viene bien y especialmente en esos momentos en los que nos sentimos más vulnerables. Qué alegría que te gustó nuestro artículo, bienvenida a la tribu! Te enviamos un abrazo muy fuerte.

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