Tu nueva familia lejos de tu familia: ¿Por qué tu red de apoyo en el extranjero vale oro?

Tu nueva familia lejos de tu familia: ¿Por qué tu red de apoyo en el extranjero vale oro?

Ilustración por Alejandra Aranda Castro.

Migrar no sólo se trata sobre un lugar físico. Desde mi punto de vista se trata también de la gente que vas conociendo por el camino, puesto que es posible vivir en muchos lugares, pero no en todos ellos lograremos sentirnos bienvenidas y a gusto. Y la clave para sobrellevar este y otros problemas comunes que las mujeres expatriadas enfrentamos, es construir una nueva red de apoyo en tu nueva ciudad. Esas personas harán que tu vida en el extranjero sea una experiencia más positiva, completa y profunda como te contaré a continuación.

Yo viví lo que es sentirse huérfana, sola y desarraigada durante la primera migración que hice con mi esposo a Columbus, Ohio, en Estados Unidos. Sin embargo, dejé de sentirme así cuando fuimos “adoptados” por los papás de unos amigos, quienes nos invitaron a pasar las fiestas de fin de año junto a ellos. Fue hermoso y conmovedor ser parte de esta familia lejos de nuestra familia de origen. Me sentí querida, apreciada y acogida en su hogar.

Una vez que pude sortear algunos de mis obstáculos mentales como la enorme timidez de mi infancia, así como el temor a no hablar perfecto y con acento en inglés, logré finalmente comunicarme en el idioma local y conocer todo tipo de gente

Disfruté enormemente de participar de las redes de apoyo en esa ciudad luego de que nació mi hija primogénita. La necesidad tiene cara de hereje, y esta mamá primeriza necesitaba otras mamás colegas para dilucidar qué era esto de criar lejos de su familia de origen, por lo que me uní a al grupo local de La Liga de la Leche, al MOMS Club de mi barrio, y a los grupos de porteo y crianza natural de mi ciudad en Facebook.

Esas mujeres maravillosas me dieron la confianza en mí misma para ser la mamá, ahora de dos hijos, que soy hoy. Me expusieron a ideas nuevas como Baby-led weaning (introducción de alimentos sólidos guiados por el bebé), colecho y lactancia a libre demanda. Temas que se contradecían con la tradición de cómo criar en mi país de origen, pero que me parecieron maravillosas. Y cuando tuve dificultades diversas, ellas también estuvieron ahí para mí.

No todas las experiencias de migración son iguales. Y por lo mismo habrá veces que, tanto por razones personales (como por ejemplo no manejar el idioma) u por otras ajenas a tí, no será posible integrarte en la comunidad local, o no te sentirás parte de tu ciudad. Y es ahí cuando tus amigos y amigas en la forma de tu red de apoyo realmente brillarán

“La vida en sí es un viaje constante de autodescubrimiento realmente, y el migrar nos da la libertad de desconectarnos de La Matrix de nuestra vida anterior y de sus paradigmas. De este modo, las personas que vayas conociendo en tu vida en el extranjero, independiente del tiempo que ese contacto dure, serán tus maestros y maestras”.

Hace poco, en mi última experiencia de expatriación, en L’Aquila, Italia, vivimos una compleja situación de discriminación, totalmente ajena a nuestro control, pues ya saben que en torno a la burocracia de un país y la actitud negativa de algunos hacia los migrantes, no hay mucho que hacer. Estos problemas, no nos permitieron, ni a mí ni a mi familia, obtener el permiso de residencia ni hacer amigos entre los locales luego de un año de intentarlo. Sin embargo, yo sí pude hacer amigos allá entre los expatriados y los italianos de otras ciudades. Ellos fueron el pegamento que mantuvo unidos mis pedazos rotos cuando el aparato burocrático y los mismos laquilanos nos maltrataron y discriminaron.

La vida en sí es un viaje constante de autodescubrimiento realmente, y el migrar nos da la libertad de desconectarnos de La Matrix de nuestra vida anterior y de sus paradigmas. De este modo, las personas que vayas conociendo en tu vida en el extranjero, independiente del tiempo que ese contacto dure, serán tus maestros y maestras. Te mostrarán la vida desde sus ojos, te regalarán una nueva perspectiva, además de su amistad. Y tú podrás ir armando de a poco el rompecabezas de quién realmente eres por dentro, más allá de tu país de origen, si no que en la esencia de tu corazón.

En mi caso puedo decir con confianza que soy una persona completamente distinta de la Francisca que dejó su Chile natal atrás en 2012. Y esto se lo debo en gran parte a mis amigos y conocidos expatriados que me enseñaron sobre compasión, respeto, generosidad, y empatía. Y gracias a su influencia, y a mis experiencias personales como migrante, comencé a descubrir quién soy por dentro: Una mujer valiente, resiliente, flexible, profunda, compleja, y por sobre todo empeñosa y abierta a los nuevos desafíos que la vida me quiera mandar.

Entonces ¿qué puedes hacer tú para comenzar a construir tu nueva red de apoyo? Es sencillo, tienes que darte la oportunidad de conectar con otras personas que vivan en tu nueva ciudad, y para esto hay que salir de tu antigua zona de confort y tratar de actuar de forma más sociable con el fin de interactuar y conocer a gente nueva. Y si para hacer esto necesitas aprender un nuevo idioma ¡Hazlo! pues vale la pena. Yo por ejemplo aprendí italiano el año pasado a mis 39 primaveras.

Es así querida colega expatriada que la red de apoyo que vayas formando en tu nueva ciudad vale realmente su peso en oro, pues esas personas serán tu puente para vincularte con la comunidad local, te darán una red de seguridad cuando necesites ayuda, así como su perspectiva y sabiduría, y más importantemente apoyo e ideas para que puedas seguir autodescubriéndote y creciendo como mujer y persona.

FRAN GUZMAN

2 comentarios en «Tu nueva familia lejos de tu familia: ¿Por qué tu red de apoyo en el extranjero vale oro?»

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *